Escuchando la música de Mariano Garau uno se abstrae del mundo, se sumerge sobre todo en la oración; así entra en contacto con esa esfera espiritual misteriosa, intangible y colectiva, sentida por todo ser sensible.

Precisamente por estas razones, en "O magnum mysterium", una pieza compacta y esencial, el autor utiliza un lenguaje sencillo pero no banal para describir uno de los momentos cruciales de la liturgia cristiana. Ningún virtuosismo innecesario, ninguna distracción contrapuntística que distraiga la contemplación y el asombro ante el mayor de los misterios: el nacimiento de Dios del cuerpo de la Virgen María. La progresión suave y homorrítmica entre las voces favorece una mirada de extrema ternura hacia el niño.

"Coro de las Damas de la Ciudad de Aoste